Homenajearon a Ramón Ayala en el Centro Cultural Kirchner.

Homenajearon a Ramón Ayala en el Centro Cultural Kirchner.

Con sus 95 años, el artista misionero fue ovacionado por un público que disfrutó de las interpretaciones de Nadia Larcher, Cecilia Pahl, Walas, de Massacre, y del ensamble entrerriano de Costa a Costa.

Ramón Ayala, emblema de la música del Litoral y uno de los grandes referentes de la música popular argentina, fue homenajeado  la noche de este domingo en el Centro Cultural Kirchner con un emotivo concierto presenciado por el artista misionero, de 95 años, quien fue ovacionado por un público que disfrutó de las interpretaciones de Nadia Larcher, Cecilia Pahl, Walas, de Massacre, y del ensamble entrerriano de Costa a Costa.

“Olé, olé, olé, olé Ramón, Ramón”, cantaba la audiencia en varios pasajes de “El viejo río que va”, nombre de la presentación que se realizó en un colmado Auditorio Nacional, para celebrar la obra de “El Mensú”, músico, poeta, artista plástico, compositor e intérprete, quien vio el espectáculo sentado en primera fila.

El espectáculo integra el ciclo “Trayectorias”, dedicado a músicos emblemáticos y marca el inicio de una serie de actividades que se realizarán en diferentes puntos del país para homenajear la obra y la vida de Ayala, quien a lo largo de su vida compuso más de 300 canciones.

En el primer segmento de la presentación, una orquesta de piano, cuerdas y percusión interpretó una selección de obras instrumentales de Ayala con arreglos y dirección de Juan de Dios Rivas: “Alma de lapacho”, “Corochiré” y “El gualambao”, ésta última con la participación de una pareja de baile integrada por Patricia D´Onofrio y Lucas Cidade, que potenció la delicadeza de la composición con una inspirada coreografía.

En la segunda parte, que contó con dirección musical de Maru Figueroa, la formación interpretó clásicos de Ayala como “Posadeña linda” en la dulce voz de Cecilia Pahl; “Retrato de un pescador”, en una versión enérgica interpretada por la destacada Nadia Larcher; y “El mensú”, con Walas –cantante de la banda de rock Massacre y sobrino de Ayala–, quien desde su personal impronta sorprendió al público con el brillo especial que le dio el hecho de cantar en un registro diferente y mirando a su tío desde el escenario.

Además, la emoción que emanaba seguramente tenía que ver con que esa canción tenía una historia que lo involucraba directamente, ya que la había creado su padre, el violinista Vicente Cidade, junto a su hermano mayor, Ramón Ayala.

Para el cierre, llegó “El cosechero”, una de las canciones más conocidas y cantadas de la obra de Ayala, en las voces de los tres cantantes y de la audiencia que siguió el tema de principio a fin y acompañó con palmas.

También participaron del concierto de César “Cacho” Bernal en percusión, Santiago Martínez y Belén Arriola en violines, Maite Unzurrunzaga en viola, Juan de Dios Rivas en cello, Jéssica Juárez en contrabajo, Chela Martínez Bader en flauta, José Bulos en piano, Natalio Sturla en acordeón y Maru Figueroa en guitarra; mientras que la producción general estuvo a cargo de Naty Zonis.

Finalizado el concierto, el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, junto al subsecretario de Gestión de Espacios y Proyectos Especiales, Martín Bonavetti, le entregaron a Ayala una placa en reconocimiento a su trayectoria.

“Estamos profundamente emocionados por tenerte aquí. ¡Que viva la música argentina y que viva Ramón Ayala!”, dijo Bauer agradeciendo sus creaciones al compositor, quien también recibió el abrazo del guitarrista tucumano Juan Falú.

Exótico y sensible, sus canciones fueron interpretadas por grandes como artistas como Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Horacio Guarany y Liliana Herrero, entre otros, y son parte de lo más preciado de la música popular argentina.

En un entrevista con Télam realizada hace unos años, Ramón Ayala habló de su música y particularmente acerca de sus melodías, y dijo que tienden a ser “sinfónicas”, producto de una formación interior, “de un gusto interior que uno va atesorando y va creciendo dentro de uno, sin imitar a nadie pero teniendo patrones de grandes melodistas”.

“Yo he abrevado mucho en la música clásica, no me quedo en el sonsonete, en el ámbito folclórico hay repeticiones que en lugar de engrandecer el género lo empequeñecen, es cuestión de los virus interiores”, definió el artista nacido en Posadas el 10 de marzo de 1937.

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