Pantallas de resistencia cultural: breve recorrido por los festivales de cine en Corrientes

Pantallas de resistencia cultural: breve recorrido por los festivales de cine en Corrientes

Desde la infancia, aprendemos a través de pantallas. Conocemos y naturalizamos como propias las expresiones, valores, acciones que vemos en un cine importado o en una televisión porteña. Relatar lo que nos pasa o lo que le pasa al vecinx desde una visión y un cine regional se transforma en una forma de resistir y construir formas de autopercibirnos.

Escribe: Natalia Andrea Vega

Lo que vemos en una pantalla nunca es inocente. Sea ficción o documental, lo que vemos nos va modelando. Por eso, quién dice lo que oímos y quién hace lo que vemos pasan a ser preguntas fundamentales para entender el trasfondo de lo que consumimos a diario.

“Las narrativas cinematográficas que aportaron a la configuración de un relato de identidad nacional fueron construidas y reproducidas desde Buenos Aires al resto de las provincias argentinas”, afirma Cleopatra Barrios del CONICET en una investigación sobre festivales de cine regionales. En ese mismo trabajo agrega: “El problema del centralismo se profundizó por la ausencia o la escasez sostenida de políticas estatales orientadas a fomentar producciones más federales; así como de planes destinados a garantizar cuotas de pantallas y circuitos de circulación, exhibición y consumo para los cines regionales”.

En Corrientes, los festivales de cine son pantallas de encuentros de películas y cortos con el público local. A diferencia de Misiones o Chaco, en donde el estado provincial invierte en ese tipo de espacios, en la provincia de Corrientes, la mayoría de los Festivales de Cine son autogestivos. Se impulsan con el trabajo ad honorem, los subsidios de convocatorias nacionales, el aporte de la Universidad pública, y un escaso aporte del gobierno provincial.

A continuación, un recorrido por nuestros festivales:

Guácaras, Festival Internacional de Cine 100% regional

En el 2021 el Festival Guácaras cerró sus noches con récord de asistentes. Foto: Facebook Guácaras

“El festival más regional del mundo”, como lo llaman sus organizadores, es también, el más antiguo de la provincia. Pionero en el NEA junto al Oberá en Cortos, de Misiones, y el Lapacho, de Chaco, se realiza en Santa Ana desde diciembre de 2012. Desde ese tiempo, recibió directores consagradxs y acompañó el inicio de las carreras de cineastas correntinxs que hoy dan vuelta al mundo, como Clarisa Navas. También son parte de su grilla los trabajos de estudiantes de escuelas secundarias y de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la UNNE. Cuenta, además, con una convocatoria abierta ya que, según la organización: “La producción cinematográfica regional y sus hacedores actúan en todo lugar y en forma incesante. Filmar ya no es privilegio de unos pocos. Ya es expresión popular más allá de la academia. Posibilitar una pantalla, es abrir al público la consideración de esas narrativas, aún ocultas, pero, sin embargo, destinadas a integrar el imaginario audiovisual de nuestro pueblo”.

Este festival que crece año a año, pero que mantiene su impronta de cine bajo las estrellas, con silletas y helatodos, tiene como principal jurado al público, que vota a su cortometraje preferido al finalizar cada jornada. Suma, desde un rincón olvidado de Corrientes, el premio “Otro Guácaras” como resultado de la muestra competitiva que se lleva adelante en el Penal N° 1 de Corrientes, coordinado por la referente de derechos humanos, Hilda Presman.

Festival Regional de Cine Rural

Después de formato virtual e itinerante, el Festival de Cine Rural vuelve a su formato tradicional en el Inta de Bella Vista. Foto: Chapu Toba

Como en los grandes festivales, también en este hay alfombra roja, pero cubierta de hojas de mango. Este Festival nació en 2015, por impulso del comunicador social del INTA, René Oviedo. Se trata de un espacio de proyección audiovisual no competitivo que tiene como objetivo mostrar otra ‘versión’ de la ruralidad, poniendo en tensión los discursos que se conocen sobre el campo. Los ejes que atraviesan su programación son: cultura y comunicación popular, soberanía alimentaria, educación popular y experiencias organizativas en zonas rurales.

Se realiza cada año bajo el lema, en voz guaraní: “Cháke mitârusu oku’e”, que quiere decir: “Ojo, jóvenes en movimiento”. Las proyecciones se llevan adelante en un galpón de la Estación Experimental del INTA de Bella Vista, rodeado de un espacio natural en el que no hay señal de teléfono ni internet. “Desde un primer momento, pensar que un galpón en el que se guardan maquinarias agrícolas pudiera transformarse en sala de cine, fue innovador. También fue innovador creer que desde el campo se produjeran ficciones, cortos de animación y documentales y pudiesen verse en la pantalla grande, como ocurre actualmente”, afirman desde la organización.

Las escuelas rurales protagonizan este festival. Junto a realizadores independientes y trabajadores del INTA, son organizadores de las actividades de la 8va edición, que incluye: proyecciones en Bella Vista el 18 y 19 de agosto, un campamento taller audiovisual realizado en mayo y una muestra itinerante en octubre que visitará escuelas rurales de la provincia.

Festival de videoarte y cine experimental PLAY

Además de su muestra internacional, el Festival Play ofrece una amplia oferta de actividades paralelas. Foto: Prensa CCU

Con una exhibición de audiovisuales que viajan desde todas partes del mundo, este Festival se realiza desde 2012 en el Centro Cultural Universitario de la UNNE. Según el sitio oficial, este espacio “busca expandir las fronteras de los usos legitimados de la imagen, el sonido y la palabra en el campo audiovisual”. Más adelante agrega: “Construimos espacios de experimentación como forma disruptiva a los modelos, formatos y géneros institucionalizados con la intención de desajustar el inconsciente estético político audiovisual”.

La muestra de Play, que lleva diez ediciones, prioriza las obras que se escapan de las formas en que tradicionalmente se hace cine para permitirse la experimentación de técnicas, espacios, protagonistas y recursos. Son obras que para muchxs pueden considerarse “raras”. Así lo explicaba anteriormente la curadora del festival, Maia Navas: “Todas las obras que convocamos mayormente tienen narrativas diferentes a las que estamos acostumbrados, por eso el término “raras”, porque tienen tratamientos del tiempo no lineal y no cuentan tal vez una historia de la forma clásica en la que estamos habituados o esperamos ver y oír en una propuesta audiovisual”.

Festival de Cine “Goya”

Recorridas por escuelas para invitar a sumarse al Festival de Goya en su categoría más innovadora: redes sociales. Foto: Prensa Festival de Goya.

Con una edición inaugural, que será en octubre del 2022, este es el último de los festivales que se suma al repertorio regional. Tiene como objetivo “incentivar, promover y apoyar, en todas sus expresiones, las obras audiovisuales argentinas y latinoamericanas en su producción y exhibición”. En su convocatoria, se incluye a realizadores de cortometrajes, largometrajes y producciones para redes sociales. Pretenden con esta última categoría, sumar a realizadores jóvenes que estén incursionando en esas narrativas y formatos. Pese a tener un inicio reciente, para la primera edición se esperan producciones de Brasil, Paraguay y de casi de casi todas las provincias de Argentina.

En tiempos de crisis económica, la inversión en cultura suele ser lo más postergado. Pero el cine sigue siendo una herramienta de expresión poderosa y necesaria. Los festivales de cine son cargados al hombro por sus realizadores, quienes, cuesta arriba, los sostienen como espacios de resistencia cultural.

Share